Informes procedentes de la cadena de suministro de componentes en Asia sugieren que Apple ha revisado los esquemas de diseño de su próximo dispositivo wearable. La compañía estaría probando un prototipo de gafas inteligentes centrado exclusivamente en la asistencia de audio por voz e inteligencia artificial contextual, prescindiendo por completo de sensores de cámara frontales.

El movimiento respondería a una estrategia para diferir los recelos éticos y legislativos que continúan rodeando a las gafas equipadas con grabación de vídeo en espacios públicos. Al eliminar los módulos ópticos, el fabricante reduce además el peso del chasis, abarata los costes de ensamblaje y extiende la duración de la batería para el uso continuado durante toda la jornada.

De confirmarse esta arquitectura, el dispositivo competiría en el mercado mediante la entrega de notificaciones contextuales directas al oído, traducción simultánea en tiempo real y comandos gestuales por movimiento de cabeza. Los analistas del sector consideran que este enfoque "orientado a la privacidad" podría acelerar la adopción masiva del formato antes de dar el salto definitivo a las pantallas de realidad aumentada complejas.