La guerra tecnológica entre Estados Unidos y China acaba de cobrarse una víctima bastante inesperada: el robot aspirador de tu salón. La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) ha apretado las tuercas a la regulación y ha decidido bloquear la homologación e importación de nuevos dispositivos de robótica doméstica procedente de marcas chinas o sin el visto bueno expreso del gobierno. Una medida que deja claro que el veto ya no se limita a supercomputadores o antenas 5G, sino que salta de lleno a los electrodomésticos inteligentes.

El argumento oficial vuelve a ser el mismo de siempre: la seguridad nacional. Desde las autoridades estadounidenses recuerdan que los robots aspiradores más avanzados ya no son simples escobas automáticas, sino aparatos repletos de cámaras, sensores LiDAR, micrófonos y mapas 3D de los hogares conectados a la nube. En Washington preocupa que todo este despliegue de datos acabe sirviendo para campañas de ciberespionaje o recopilación masiva de información privada.

La buena noticia para los usuarios americanos es que la norma no tiene carácter retroactivo. La FCC ha confirmado que los modelos que ya están a la venta o en las casas seguirán funcionando sin problemas, por lo que el golpe va dirigido de lleno a las futuras generaciones de dispositivos. Aún así, la jugada pone en un aprieto gigante al mercado, sobre todo teniendo en cuenta que China domina con mano de hierro la fabricación de este tipo de robótica de consumo a nivel mundial.