Roman está a punto de comenzar su misión

NASA se encuentra en la recta final de los preparativos para lanzar el Nancy Grace Roman Space Telescope, uno de los grandes observatorios científicos que la agencia utilizará durante los próximos años. El lanzamiento está previsto para el domingo 30 de agosto a bordo de un Falcon Heavy desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida.

El telescopio ha sido desarrollado para estudiar algunos de los mayores misterios de la astronomía moderna. Entre sus objetivos se encuentran comprender mejor la energía oscura, estudiar la materia oscura, analizar la evolución de las galaxias y descubrir planetas situados fuera del Sistema Solar.

La misión tiene previsto comenzar con una vida científica de aproximadamente cinco años, aunque el observatorio dispone de recursos que podrían permitir ampliar sus operaciones durante más tiempo si las condiciones son favorables.

Un campo de visión gigantesco

Una de las características más importantes de Roman será su capacidad para observar enormes regiones del cielo. El telescopio tendrá un campo de visión al menos cien veces mayor que el de Hubble, permitiendo realizar grandes estudios astronómicos en mucho menos tiempo.

Esta diferencia será fundamental para crear catálogos completos de galaxias y estrellas. Mientras Hubble puede dedicar grandes cantidades de tiempo a estudiar objetos concretos con enorme detalle, Roman está diseñado para realizar grandes campañas de observación y cubrir enormes áreas del cielo.

Los científicos esperan utilizar estos datos para estudiar cómo se distribuyen las galaxias y cómo han evolucionado las grandes estructuras del universo. La información también ayudará a medir con mayor precisión la expansión cósmica.

La energía oscura será uno de los grandes objetivos

Roman tendrá un papel especialmente importante en el estudio de la energía oscura, el fenómeno que se utiliza para explicar por qué la expansión del universo parece estar acelerándose.

El telescopio observará grandes cantidades de supernovas y otras estructuras cósmicas que pueden utilizarse como referencias para medir distancias y estudiar cómo ha cambiado la expansión del universo a lo largo del tiempo.

Los científicos esperan que estos datos permitan comprobar si los modelos actuales sobre la energía oscura son correctos o si será necesario modificar nuestra comprensión de la evolución del cosmos.

Miles de nuevos planetas

Roman también dedicará una parte importante de su misión a buscar exoplanetas. El observatorio podrá utilizar el efecto de microlente gravitacional para localizar mundos que resultan especialmente difíciles de detectar con otros métodos.

Esta técnica permite detectar pequeños cambios en la luz de una estrella cuando un planeta pasa por delante de otra estrella situada más lejos. Gracias a esta estrategia, Roman podrá encontrar planetas que no necesariamente orbitan cerca de estrellas brillantes.

Los científicos esperan descubrir miles de nuevos mundos, incluyendo planetas con masas similares a la Tierra y objetos que podrían encontrarse en regiones de nuestra galaxia donde otros métodos de detección tienen más dificultades.

Un complemento para Hubble y James Webb

Roman no sustituirá al Hubble ni al James Webb. Su función será complementar las capacidades de ambos telescopios utilizando una estrategia basada en grandes estudios del cielo.

James Webb puede observar objetos extremadamente lejanos con un nivel de detalle extraordinario, mientras que Roman podrá localizar y catalogar enormes cantidades de objetos mucho más rápidamente. Los científicos podrán combinar posteriormente los datos obtenidos por los diferentes observatorios.

El lanzamiento del domingo será, por tanto, solo el comienzo de una misión que puede proporcionar información durante años. Roman podría cambiar nuestra visión del universo al permitir estudiar grandes cantidades de galaxias y planetas al mismo tiempo y ofrecer nuevas pistas sobre la energía oscura, la materia oscura y la evolución del cosmos.