Diez minutos para cargar un coche eléctrico suena a fin de la excusa más repetida contra estos vehículos. Y es verdad, pero conviene entender cuándo se cumple esa promesa.
La carga ultrarrápida solo funciona en cargadores de alta potencia, que todavía no están en cada esquina, y rinde mejor cuando la batería está muy baja. Del 10 al 60 por ciento vuela; llenar el último tramo sigue siendo más lento para cuidar la batería.
Qué significa en la práctica
Para viajes largos es una noticia enorme: parar a un café y seguir con autonomía de sobra. Para el día a día, la mayoría cargará en casa por la noche y ni notará la diferencia.
El reto ahora no es el coche, es la red de cargadores. La tecnología ya está lista; falta que enchufarse sea tan fácil como repostar. Vamos en esa dirección, aunque a distinta velocidad según la zona.
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