El sector de las energías renovables ha iniciado la integración comercial de las primeras celdas de batería de iones de sodio de segunda generación en parques solares y eólicos a escala industrial. Esta tecnología busca reducir la dependencia de las cadenas de suministro tradicionales.

Adiós a los minerales críticos

Los avances recientes en la formulación del cátodo han permitido que estas celdas alcancen densidades energéticas muy cercanas a las de fosfato de hierro y litio, manteniendo un comportamiento térmico excepcionalmente estable. Al utilizar sodio, un elemento infinitamente más abundante y económico que el litio, el coste de producción por kilovatio hora se desploma significativamente.

Impacto inmediato en la red

La adopción de estas baterías no solo impactará a la infraestructura de red, sino que abrirá la puerta a vehículos eléctricos urbanos de bajo coste en los próximos años. Diversos fabricantes de componentes han anunciado que incrementarán la capacidad de producción de estas celdas a lo largo de los próximos trimestres.