Un grupo de científicos e ingenieros en materiales ha marcado un nuevo hito en el desarrollo de las energías renovables al fabricar una célula solar fotovoltaica basada en puntos cuánticos y perovskita que ha certificado un 35,2% de eficiencia en la conversión de energía solar a eléctrica. El resultado supera de manera holgada el límite teórico que afectaba a los paneles de silicio tradicional, los cuales llevaban años estancados en rendimientos cercanos al 22%.

El secreto de este salto de rendimiento radica en la capacidad de los puntos cuánticos para capturar y aprovechar longitudes de onda del espectro de luz solar que el silicio convencional es incapaz de procesar, como la radiación infrarroja y la luz ultravioleta. Al empaquetar estas nanoestructuras en una arquitectura en tándem de capas superpuestas, la célula es capaz de convertir múltiples fotones en electrones libres sin desperdiciar energía en forma de calor residual.

Además de su elevada eficiencia energética, los desarrolladores de la tecnología destacan que el nuevo compuesto se puede imprimir en láminas flexibles y ultraligeras utilizando procesos industriales a baja temperatura. Esto abre la puerta a la integración de paneles solares en ventanas de edificios, superficies de vehículos eléctricos e incluso prendas textiles, reduciendo el coste de instalación y acelerando la transición hacia la generación distribuida.