El vídeo es hipnótico: un brazo robótico coge una camiseta arrugada y la deja doblada como en una tienda. Fuimos a verlo en directo y, siendo justos, funciona. Pero hay letra pequeña.

El robot necesita buena iluminación, una superficie despejada y prendas sin demasiados enganches. Con una camiseta lisa va fino; con un jersey de lana o unos vaqueros mojados, se atasca y pide ayuda.

La velocidad también engaña. Doblar una prenda le lleva cerca de un minuto, así que para una colada entera hablamos de un buen rato. Es una demostración fascinante de hacia dónde va la robótica doméstica, no un electrodoméstico para tu casa este año.

Aun así, el avance es real. Hace tres años esto era ciencia ficción y hoy es un prototipo que casi convence. El casi es lo que separa un vídeo viral de un producto que puedas comprar.